En Metrópolis, una serie de incendios aparentemente accidentales tiene ocupado a Superman. Pero tanto el hombre de acero, como la nueva jefa del departamento de bomberos, Melody Moore empiezan a pensar que hay mucho más de lo que parece detrás de estos accidentes. Sin embargo, la verdadera amenaza para el hijo de Krypton empezó a gestarse mucho tiempo atrás, cuando el misterioso Rogol Zaar, convencido de que la sociedad de Krypton era una plaga que acabaría con muchas otras civilizaciones de la galaxia, intentó convencer a las grandes potencias del cosmos de la necesidad de exterminar a todos los kryptonianos. Su planteamiento fue rechazado, pero por supuesto, eso no iba a detenerle…Como si fuese un mesías largamente esperado, Bendis ha llegado por fin a las colecciones del hombre de acero. Pocas veces se da una circunstancia semejante. No se trata solo de la llegada de un guionista estrella. Eso todos sabemos que no es raro. Pero aquí se trata de un escritor fuertemente vinculado a grandes títulos de la competencia, de probada y contrastada solvencia, poco amigo de seguir con lo establecido y muy amigo de romper con todo para traer algo nuevo. Pero incluso esto es poco comparado con el hecho de que la editorial le ha dado, o parece haberle dado, verdadera carta blanca con el personaje. Algo de lo que prácticamente nadie ha gozado al pasar por una serie de un personaje de este calibre. Bendis tiene el control completo de todo el universo del personaje y, aparentemente, puede hacer lo que quiera con él. Y aun hay más, por si faltaban razones para estar atento a este comic, le han acompañado con algunos de los mejores dibujantes de la casa.
The Man of Steel
